sábado, 13 de septiembre de 2008

"Te vas porque yo quiero que te vayas"


Se había enamorado a la mexicana, conciente "para vivir la experiencia". Aunque no quedó ciega, ni parió hijos que canjear ante la resistencia, vivió ese amor a lo mero macho, con la pasión del tequilazo impúdico y el grito llorón del cielito lindo.

Él le creyó todo, y picaban cebolla finita en los atardeceres del happy hour, donde involucraban a las meseras como sucedáneo de la hermanastra cruel que se apropia de la herencia.

Sin embargo, un día la fórmula perdió su exitazo de titular y se encontraron frente a frente, desnudos, en una cama demasiado pequeña para contener semejante vacío.
En la encrucijada, uno decidió concientemente sellar el charro amor, brindando con una copa rota que, esa madrugada, perforó sus órganos.

El otro decidió que ya no estaba para culebrones y llenó la ausencia, concientemente, con el taller municipal de natación, tres veces por semana.

Daniela Contreras Correa. © Copyright 2008. Todos los Derechos Reservados.
Ilustración: Icampbell (cc)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te pasaste dani, palabras precisas, situciones ambiguas sobrevaloradas y necesarias.
Por la vida a lo mero macho... mientras podamos sonreir...
Maripaz