sábado, 13 de septiembre de 2008

La persistencia en la razón de las realidades posibles


Mira el reloj, apuro, aprietos, conflictos, compromisos. Apresura el paso burlando adoquines, esquivando vagos, desatendiendo la multitud. Viene la angustia, ahogo, problemas… ¡tropiezo! Perdida de 30 segundos. Disgusto que se dibuja en el rostro y paso que nuevamente se acelera. Ahumada late, palpita y apesta a música de supermercados.

Se frena en un semáforo inoficioso, intersección con Huérfanos; agobio, cesa con el pitido de la señalética para no videntes. Tiempo, contratiempo; mira el reloj: acto reflejo. La bulla y la música confunden: efecto incierto. Plaza de armas, cagadero de palomas y cemento. Se persigna frente a la catedral sin detenerse. Atolladero, jaula de pensamientos que le hacen estallar la cabeza. Corre, ¡corre!, el tiempo y el espacio lo determinan. Probabilidades, posibilidades, ¿lo imposible o lo poco probable?, contingencias, sucesos, riesgo, riesgo permanente, ¿peripecias? Un segundo, puente infinito en probabilística. Estar o no estar cuando se debe estar.

Él lo sabe, San Antonio con Santo Domingo, 14:35, hora de colación. 14:30, él espera. Él lo sabe, Ella cruza, ella debe cruzar, ella debe esquivar el mismo vendedor de películas piratas. Mira el reloj: acto reflejo, 14:37, Laura no está, Laura rompe una certeza. 14:38, 14:39, 14:40, 15:00, 17:00, días, meses, años; ¿suceso anterior, posterior, inexistente? indiferencia. Laura ya es parte de la realidad alterna.

Permanecer, eternizarse, perdurar, subsistir, insistir, aguantar la silueta de las huellas de tus pasos, la residencia incansable de la memoria, del arraigo; Abandono, evolución, renovarse, ¿rendirse?, irse, mudarse, cambiar, ¿casualidad?, errar… la persistencia se niegan a morir ante las razones de las realidades posibles.

Daniel Soriano Correa. © Copyright 2008. Todos los Derechos Reservados.
Ilustración: Juan Ignacio Iglesias (cc)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Uff muy bueno el cuento Daniel, ta bueno-bueno te felicito. Sigue escribiendo no lo dejes,saludos Cristian